Voy a centrarme en hacer una entrada rápida, sencilla y amena, junto con los pequeños relatos que me tocó vivir en mis jornadas laborales. Esperando que estas experiencias les puedan servir para protegerse de los depredadores que merodean en los espacios laborales de todo el mundo.
Los relatos serán cortos con el fin de no cansar al lector y que el mensaje llegue directo y completo. El fin de todo esto es compartir para que cuando les pase algo parecido sepan distinguir y adelantarse al depredador o si más no, que le cueste trabajo aplicarles a ustedes sus malas artes. Ya lo que hagan ustedes es cosa suya, si lo toleran o aguantan por necesidad, si anteponen su dignidad y toman medidas drásticas, sea lo que sea, no se sientan culpables, cada quien tiene su historia y no se puede juzgar a nadie por hacer lo que hace.
Por último, como comprenderán, no voy a poner nombre y puede que cambie los giros de las empresas, nunca se sabe que puede pasar. Al fin y al cabo, como dije antes, no soy quien para juzgar, solo para exponer historias y vivencias.
Siempre tuve la inquietud de poder realizar pequeños escritos que narraran mis experiencias, observaciones y reflexiones. Buscando la forma de narrarlas que fuera amena y entendible. Cuando estaba en la secundaria me dijo un profesor que era mejor escribiendo que hablando. Pasó el tiempo y para nivelar mis sistemas de comunicación, decidí entrar en una estación de radio municipal. Allí vencí mi miedo a hablar en público y a perfeccionar mi comunicación verbal. A tal grado que rara vez me pongo a escribir y ahora puedo estar horas hablando de temas que conozco y me apasionan a mis consultantes.
Creo que llego el momento de regresar a plasmar mis vivencias a modo escrito, sin otro fin que de compartir y si esto les puede ayudar, con eso me doy por satisfecho.


