martes, 18 de octubre de 2022

INTRODUCCIÓN

 

Voy a centrarme en hacer una entrada rápida, sencilla y amena, junto con los pequeños relatos que me tocó vivir en mis jornadas laborales. Esperando que estas experiencias les puedan servir para protegerse de los depredadores que merodean en los espacios laborales de todo el mundo.

Los relatos serán cortos con el fin de no cansar al lector y que el mensaje llegue directo y completo. El fin de todo esto es compartir para que cuando les pase algo parecido sepan distinguir y adelantarse al depredador o si más no, que le cueste trabajo aplicarles a ustedes sus malas artes. Ya lo que hagan ustedes es cosa suya, si lo toleran o aguantan por necesidad, si anteponen su dignidad y toman medidas drásticas, sea lo que sea, no se sientan culpables, cada quien tiene su historia y no se puede juzgar a nadie por hacer lo que hace.

Por último, como comprenderán, no voy a poner nombre y puede que cambie los giros de las empresas, nunca se sabe que puede pasar. Al fin y al cabo, como dije antes, no soy quien para juzgar, solo para exponer historias y vivencias.

Siempre tuve la inquietud de poder realizar pequeños escritos que narraran mis experiencias, observaciones y reflexiones. Buscando la forma de narrarlas que fuera amena y entendible. Cuando estaba en la secundaria me dijo un profesor que era mejor escribiendo que hablando. Pasó el tiempo y para nivelar mis sistemas de comunicación, decidí entrar en una estación de radio municipal. Allí vencí mi miedo a hablar en público y a perfeccionar mi comunicación verbal. A tal grado que rara vez me pongo a escribir y ahora puedo estar horas hablando de temas que conozco y me apasionan a mis consultantes.

Creo que llego el momento de regresar a plasmar mis vivencias a modo escrito, sin otro fin que de compartir y si esto les puede ayudar, con eso me doy por satisfecho.




lunes, 26 de agosto de 2019

La ética en los negocios - I

Uno nunca deja de sorprenderse de lo que se puede encontrar en el mundo de los negocios. Por desgracia la falta de ética es algo común. Está tan arraigado en la vida cotidiana como forma de actuar que permearlo a los negocios ya es algo cotidiano. Portarse de forma deshonesta es lo normal, cuando debería ser todo lo contrario. Mentir a diestro y siniestro es habitual, con esta practica reside la falsa creencia de “si no transas, no avanzas”. Después de que las reputaciones de los negocios y/o empleados “listos” ya han creado su fama en el mercado y sus ventas descienden, surge la pregunta “¿porque fracasó mi negocio?”. Al principio esta formula funciona, pero con el paso del tiempo va corriendo la voz. Lo que hace que negocio empiece a estar “boletinado” a través del boca a boca. La típica frase que los vendedores suelen escuchar de: “Lo que me dice de su producto / servicio está muy interesante, pero no tengo ningún compadre que lo tenga y me lo pueda recomendar”. Tarde o temprano todos los negocios van a pasar por algún compadre que será el que nos va a calificar, a todos sin excepción. Así que, si no queremos caer en la lista negra de la red social de los compadres, mejor hacer las cosas con ética. Si no tenemos un cambio de paradigma, no dejaremos de ser una economía mediocre, basada en el engaño, la mentira y la deshonestidad.
El caso práctico más reciente que me tocó vivir, fue en un área de pequeños comercios dedicados a productos tecnológicos ubicados en un centro comercial bastante conocido de esta ciudad. Requería una memoria micro SD y coincidió que estaba cerca del centro comercial. Llegué a un mostrador de uno de los múltiples negocios y solicité los precios de dichas memorias. La más barata estaba en $200.00 pesos la de 16 GB. Me sorprendió porque hacia como 7 meses atrás había comprado una igual en una tienda de conveniencia de esas que hay en todas partes y venden de todo. No recordaba lo que me costó, pero si que tenia claro que me había costado alrededor de $100.00 pesos. El muchacho quería verme la cara como se dice de forma coloquial. Amablemente le dije que me lo pensaría y me fui. Cambié de local y me encontré con otro modulo que tenía la excelencia en transparencia, todos los precios estaban bien visibles. Solicite a la dependienta el producto y antes de decirme precios me pregunto que modelo de equipo era donde lo iba a usar y revisó compatibilidades y me mostró la variedad de productos que tenía. El mismo producto que en la tienda anterior costaba $200.00 pesos, ella lo vendía en $75.00 pesos.
Creo que como usuarios debemos de tomar la determinación de que este tipo de practicas solo las podemos eliminar nosotros aplicando el método de preguntar hasta no estar seguros de donde nos están dando el precio justo. Y como empresarios vigilar de controlar este tipo de prácticas, tanto a nivel de políticas de la empresa, como de controlar a los empleados que se aprovechan de estas mañas para sacar un extra, pero que a la larga le dan mala fama al negocio y cuando menos se lo esperen estarán con el negocio quebrado.
Por último, si alguno esta interesado en este tipo de memorias, con mucho gusto me avisan y les doy la dirección y el local, del que me atendió bien.

El equilibrio y armonía en los puestos de trabajo – I

La distribución de los empleados en el espacio de trabajo



Durante un desplazamiento en el autobús, ya de regreso de una sesión de coaching. Transcurridos unos minutos, después del flujo natural de subidas y bajadas de pasajeros, ocurrió algo que me llamó la atención. Estaba todo el pasaje sentado del lado derecho. Automáticamente me vino a la mente una escena de la película “Erick el vikingo” donde los tripulantes de una embarcación protagonizan una escena cómica donde empiezan a discutir porque no les gusta su compañero de banca para remar, de ahí el líder del grupo los va acomodando, pero en cada acomodada, algo no funciona: una vez quedan los de mayor peso en un lado y la nave se ladea, en otra quedan todos los barbudos en un lado y no les gusta por lo estético y así un sinfín de acomodos hasta que logran acomodarse.
Esta situación me hizo reflexionar en la importancia que tiene la forma en que distribuimos a los empleados en nuestros centros de trabajo. Puede resultar algo trivial, pero si analizamos bien, nos damos cuenta que tiene mucha importancia. Lo visto en la película puede resultar gracioso, pero es un tema muy serio. Uno como empresario o jefe puede pensar que los empleados son lo suficientemente maduros para acatar lo que les digan y seguirán trabajando sin que lo que les rodea les afecte. Todos sabemos que eso no ocurre, el ser humano aun tiene que evolucionar a nivel de conciencia para alcanzar este nivel de comprensión. Tomar una decisión de acomodo de los empleados sin haber realizado un mínimo de investigación puede ser algo contraproducente. Se tiene que buscar un equilibro y encontrar una ecuación que beneficie a todos. Se tiene que buscar un equilibrio de tal forma que ni el empleado se salga con la suya por capricho y que la dirección ponga a los empleados en situaciones incomodas de trabajo.



No existe una formula ideal, ni mucho menos, lo importante es conocer a los empleados de forma completa, utilizando los perfiles de puestos, la información que observamos, que piensan, como actúan, que los motiva, que los deprime, que les afecta físicamente. Me toco vivir en una oficina como pasaban peleándose todos los empleados cada día y a cada momento por el aire acondicionado. Se solían perder casi a diario 1 hora de cada empleado alegando y moviendo el termostato de los aires. Perder una hora diaria de 20 empleados, significa que la empresa paga 400 horas al mes a los empleados para que discutan y pasen moviendo los controles de los aires acondicionados. No quiero pensar el costo a nivel monetario que tiene esta empresa. Esto no es un caso aislado, esto ocurre en muchos centros de trabajo. Creo que la comunidad empresarial debería revisar estos puntos mas a fondo y ver de que forma puede conseguir que un equipo de trabajo este armonizado, partiendo de la base de como tienen que estar acomodados y que el espacio de trabajo este adecuado para que las condiciones ambientales no sean motivo para empezar una cadena de alegaciones y que sean escusas perfectas para poder alejarse de sus actividades durante un rato aprovechando la confusión. Si recortamos estos elementos distractores y generamos ambientes propensos de trabajo, evitaremos las causas que se distraigan, estando en un ambiente que invite a trabajar, los beneficios pueden ser mayores.
Tenemos que tener en cuenta que de por si el ser humano es mañoso y aprovecha cualquier situación para crear confusión y eludir responsabilidades. Los líderes, por su parte, deben de dejar de dormirse en los laureles y poner todo su ingenio para contrarrestar estas situaciones. Si se maneja de forma inteligente y sabemos llegar al punto que motiva a cada persona y equipo de trabajo, todos pueden salir ganando. Para que esto se materialice, el líder tiene que generar los mecanismos y candados necesarios para que el empleado con tal de no perder esa situación que le agrada, ponga todo su interés y colabore más estrechamente con la empresa.
Es cuestión de poner interés y no quedarse a la espera, conviene tomar la iniciativa, teniendo en cuenta que estamos tratando con personas y estas están en constante evolución y conviene estar alerta para ir adaptándose permanentemente.